JUAN MIGUEL ALBA Y LA VIDA AL OTRO LADO
Juan Miguel Alba llegó para algo más que hacer fotografías. Ahora que ha fallecido, y tan pronto, el conjunto de sus archivos, cajas y máquinas nos van a dar una idea falsa sobre él. Es parte de la herencia que administrar, visto físicamente. Es la ocupación de espacio que genera una profesión, son los restos del navío cuando se le retira de navegar activamente.
Sus huellas, las imágenes como tales, el orden y los líquidos distintos para revelar que deja son la otra herencia a mantener viva, su obra su intimidad como profesional.
Pero Juan Miguel llegó para mucho más: encontrar la razón, la esencia de tantas otras vidas y la forma de valorarlas; para hacernos sentir, reaccionar, no como mero espectáculo gráfico. La esencia de la fotografía en su mirada es el ser humano y el provocar el vínculo con el sentimiento -y a veces la conciencia- de los demás más allá de la mirada a veces superficial de una exposición.
Los muchos escalones de esa dedicación han llenado gran parte de su vida, tan aprisa, que ahora habrá que correr contra el tiempo para expandir la idea de que no solo es fotógrafo, lo fue, sino sobre todo maestro para enseñar y unir el arte y la vida de muchos otros desde este lado de los pies.
(Juan Miguel Alba fue jurado en los Premios Rosablanca de Fotografía de varias convocatorias).