Fe de Vida (Los Rosablanca)
La memoria en papel fotográfico va muriendo pero revive con otros medios y otras formas, más resistentes, para muchas más personas que los afortunados que antes subían hasta las vigas para destapar el dios en blanco y negro de aquellas cartulinas.
No siempre una imagen vale más que mil palabras. Al fin y al cabo, una fotografía solo podía ser dos cosas: una instantánea o el trabajo de un profesional. A veces ambas cosas juntas: ocasión y arte. Hoy día, una fotografía de la memoria antigua es tan accesible como la imagen que nos llevamos en el teléfono. Y ambas pueden ser igual de perecederas o permanentes. Esa es la clave del presente, lo que convierte una pequeña memoria en una historia interminable, que se expande y llega al mundo si el mundo quiere verla.